Se trata de una responsabilidad objetiva que no hace responsable al dueño de los animales causantes de los daños por el mero hecho de serlo.
No obstante, el poseedor de un animal, o el que se sirve de él, es responsable de los principios que causare, aunque se le escape o extravíe. Cesaría la responsabilidad en el caso de que el daño proviniera de fuerza mayor o de culpa del que hubiese sufrido.
Se debe tener en cuenta que el poseedor del animal no tiene porque ser el propietario, responde el poseedor del animal que genera daños. Por otro lado, si el propietario del animal no prueba que no ostentaba la posesión, entonces la responsabilidad para indemnizar al perjudicado sería del propietario.
Otro ejemplo es cuando ocurre estos daños por un animal e interviene el servidor del poseedor del animal: el encargado de los establos. En este caso, el propietario de los caballos “el empleador”, sería el responsable pero siempre podrá repetir contra el empleado “el encargado de los caballos” si actuó con negligencia.
Es importante enfocar al responsable para luego tras el alta médica con su documentación, reclamar la indemnización correspondiente.

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